El Túnel de «El Chinin» (o Túnel de Cuitláhuac) es una obra de ingeniería de 300 metros de longitud perforada en 1972 por la CFE en los límites de Tacotalpa, Tabasco y Huitiupán, Chiapas. Originalmente diseñado para el proyecto de la Presa de Itzantún, hoy funciona como paso comunitario y atractivo de turismo de aventura.
¿Dónde está ubicado el Túnel de «El Chinin»?
En los pliegues más profundos de la serranía del sureste mexicano, donde las nubes se confunden con la vegetación tropical, yace una de las obras de infraestructura más enigmáticas, imponentes y desconocidas de la región. Se trata del Túnel de «El Chinin» llamado por los lugareños como el Túnel de Cuitláhuac.

Este coloso de roca perforada descansa exactamente en los límites territoriales de Tacotalpa, Tabasco, y Huitiupán, Chiapas, resguardando entre sus paredes de piedra una historia de ambición energética, abandono y posterior apropiación comunitaria.
El Túnel de «El Chinin» (Cuitláhuac)
Para quienes se aventuran más allá del conocido pueblo de Oxolotán, rebasando el ejido Cuitláhuac y la colonia Shotal, este túnel representa un viaje en el tiempo; un umbral de aproximadamente 300 metros de longitud que atraviesa las entrañas de un cerro y conecta de forma literal y cultural a dos estados hermanos.
El origen: El ambicioso proyecto de la Presa de Itzantún
La historia de esta perforación monumental comenzó a principios de la década de los setenta, corría el año de 1971 o 1972 cuando las brigadas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) arribaron a la indómita sierra con un proyecto colosal bajo el brazo: la construcción de la Presa Hidroeléctrica de Itzantún.
La geografía del lugar era tan espectacular como retadora, para levantar la cortina de la presa, la CFE necesitaba transportar miles de toneladas de maquinaria pesada, acero y cemento hacia el corazón de la serranía. Construir una carretera convencional sobre las crestas y pendientes de los cerros aledaños no solo resultaba económicamente inviable, extremadamente peligroso para las cuadrillas de trabajadores y choferes.

¿Por qué se perforó el cerro en Cuitláhuac?
La solución de los ingenieros fue radical y audaz: perforar limpiamente el cerro, de esta forma, el túnel fue diseñado como una vía de escape y transporte seguro, una arteria artificial en medio de la roca sólida para movilizar todo el material necesario sin arriesgar la vida en los desfiladeros.
Sin embargo el destino de la presa cambió drásticamente, por razones políticas, presupuestales y de impacto social que aún hoy se comentan y debaten en los fogones de la población local, el megaproyecto de Itzantún fue cancelado abruptamente. De aquella faraónica obra eléctrica solo quedaron algunos bloques de concreto que el tiempo, la humedad y el monte se han encargado de sepultar entre la maleza de la selva alta, dejando al túnel como el único testigo intacto de lo que pudo haber sido.
De obra abandonada a puente de hermandad interestatal
Quedó oficialmente abandonado por la federación, pero la naturaleza y las comunidades locales no permitieron que cayera en el olvido. Con el paso de los años, lo que fue planeado para el paso de volteos y maquinaria pesada se transformó en un punto de conexión vital para el comercio, la familia y la supervivencia de los pueblos de la sierra.
Comunidades chiapanecas y tabasqueñas que beneficia
Los habitantes de diversas localidades rurales lo adoptaron rápidamente como su principal vía de comunicación:
- Por el lado de Chiapas: Comunidades como Huanal, El Remolino, Buen Paso y la Finca Almendros (o Almandros).
- Por el lado de Tabasco: Los ejidos de Cuitláhuac y Oxolotán.
Pobladores de estas zonas comenzaron a cruzar la oscuridad del túnel a pie o a caballo para conectarse entre sí. Se convirtió en un atajo perfecto que recortaba distancias y sorteaba la accidentada topografía, facilitando el intercambio de productos agrícolas, el acceso a servicios de salud y el flujo cultural entre Huitiupán y Tacotalpa.
El sueño de la conexión carretera
La relevancia de este paso no pasó desapercibida para las autoridades de la época, Se sabe que, durante su gestión, el entonces alcalde de Tacotalpa, Jorge Luis Iza Ramírez, visitó la zona con el objetivo de evaluar la estructura. La visión del mandatario municipal era impulsar formalmente la construcción de una carretera interestatal que aprovechara la perforación existente para comunicar de manera definitiva y segura a Tacotalpa con Huitiupán, un proyecto de conectividad que sigue siendo un anhelo latente en la región.
Un santuario de paisajes impresionantes
Hoy en día, el Túnel de «El Chinin» se encuentra asentado en una de las zonas de mayor belleza paisajística de la región. Al estar ubicado en una de las partes más altas de la cordillera local, quienes llegan hasta su entrada son recibidos por una panorámica imponente del verdor de la sierra del sureste.
Para añadir más mística al entorno, justo a los pies de la colosal estructura de piedra, oculto bajo una densa e intrincada vegetación tropical, corre el río Almendros (conocido como río Oxolotán). El eco del agua golpeando las rocas en el fondo del cañón acompaña el silencio y la penumbra, dotando al lugar de un misticismo único que atrae tanto a senderistas locales como a aquellos interesados en el turismo de aventura y la exploración de vestios industriales históricos.
Permanece ahí: como un monumento a la ingeniería civil del siglo pasado, un puente de hermandad entre Tabasco y Chiapas, y un recordatorio de que, a veces, los proyectos que el hombre abandona son rescatados por la propia comunidad para darles un propósito más humano.
Imagen secundaria JP Garza



