El pasado 29 de mayo se conmemoró el 32 aniversario de uno de los hechos arqueológicos más significativos para la historia del estado de Tabasco: el rescate y documentación de la Cripta Funeraria de Calicanto. Este vestigio prehispánico, ubicado en la Ranchería Calicanto (2ª sección) del municipio de Jalapa, no solo modificó la comprensión del mapa de influencia de la civilización maya en la región de la Sierra tabasqueña, vinculó el pasado indígena local con las crónicas de la mismísima conquista española.

El rescate de 1994: Ciencia contra el saqueo
El hallazgo científico formal se registró en 1994, cuando un equipo de arqueólogos del Centro INAH Tabasco, bajo el liderazgo del Dr. Ricardo A. T., intervino de emergencia la zona tras recibir reportes civiles sobre saqueos clandestinos en un montículo local.


Al excavar la estructura terrada que se alzaba sobre el paisaje de Jalapa, los investigadores documentaron una imponente bóveda o cripta funeraria construida de manera subterránea en el interior del montículo. El espacio sagrado había sido diseñado específicamente para resguardar a personajes de la élite maya local, protegiendo las osamentas y las sofisticadas ofrendas depositadas a su alrededor.


Los secretos óseos del periodo Clásico
Al interior de la cripta, los arqueólogos localizaron los restos mortales de una mujer, cuya disposición y elementos asociados apuntan a que gozaba de un estatus social elevado dentro de la comunidad. Esta osamenta femenina principal se encontraba acompañada por otros restos humanos y diversas piezas cerámicas colocadas a modo de ofrenda fúnebre.
El análisis de la manufactura arquitectónica y las piezas recuperadas permitió fechar el sitio dentro del periodo Clásico de la cronología maya. Este dato corroboró de forma científica la hipótesis de que la región de Jalapa mantuvo una ocupación humana densa, continua y sumamente organizada durante la época de mayor esplendor cultural de Mesoamérica.
Conexiones políticas y culturales: La huella de Palenque
Uno de los aportes más relevantes de las excavaciones en Calicanto radica en su diseño arquitectónico, los estudios posteriores determinaron que la ingeniería de la bóveda comparte notables similitudes estructurales y técnicas con los enterramientos monumentales localizados en grandes metrópolis de la cuenca del Usumacinta y zonas aledañas.
- Lazos con Palenque: El patrón constructivo emula las tecnologías fúnebres de la gran capital de los gobernantes de B’aakal (Palenque).
- Vínculos con Tortuguero: La cercanía geográfica y las semejanzas estilísticas ligan a Calicanto con el señorío de Tortuguero (Macuspana), una de las avanzadas político-militares mayas más dinámicas de la época.
Estas conexiones demuestran que la actual Ranchería Calicanto no era un asentamiento aislado, un nodo comercial y político relevante que intercambiaba bienes, ideología y alianzas con las cortes reales de las grandes capitales clásicas.
Datos técnicos e historiográficos del sitio
| Dimensión de Análisis | Especificación Científica e Histórica |
| Filiación Étnica | Maya-Chontal (coincidiendo con las investigaciones de West et al., 1987 y Armijo, 1996). |
| Ubicación Geográfica | Ranchería Calicanto 2ª Sección, Municipio de Jalapa, Tabasco. |
| Tipo de Estructura | Montículo habitacional/ceremonial con cripta abovedada interna. |
| Referencia en Fuentes Coloniales | Probable integración en la provincia o pueblo de Zaguatán. |
De la selva clásica a las Cartas de Relación de Hernán Cortés
La trascendencia de la comunidad trasciende la era prehispánica, antropólogos e historiadores han cruzado los datos de las excavaciones con la geografía histórica colonial, coincidiendo en que esta zona habitada por grupos de filiación maya formaba parte integral del territorio conocido en el siglo XVI como Zaguatán.
Este nombre resuena con fuerza en la historia nacional debido a que Zaguatán es expresamente mencionado por Hernán Cortés en sus famosas Cartas de Relación enviadas al rey Carlos V. Durante su accidentada y mítica expedición hacia Las Hibueras (Honduras) en 1524, el conquistador español cruzó los pantanos y ríos de Tabasco, describiendo la provincia de Zaguatán como un lugar poblado, complejo y de difícil tránsito, dejando constancia escrita de la importancia de esta región que hoy, a través de la arqueología sigue revelando sus misterios bajo la tierra del municipio.


