En medio de una geografía mayormente plana y costera, Paraíso, Tabasco, guarda un secreto natural que pocos conocen: un cerro con historia, memoria colectiva y vistas privilegiadas. Se trata del Cerro de Teodomiro, una colina de arena que se eleva 22 metros sobre el nivel del mar y que ha sido, por generaciones, un punto clave para la identidad del municipio.
Ubicado a solo 20 minutos de la cabecera municipal, en la comunidad de Las Flores Tercera Sección, el Cerro de Teodomiro se encuentra muy cerca de las playas paraiseñas y de la laguna El Zorro, lo que le permite ofrecer una panorámica única donde convergen agua dulce, mar, manglares y cocoteros.
De acuerdo con la tradición oral, nuestros ancestros utilizaban este cerro como mirador natural para identificar la llegada de embarcaciones, incluso barcos piratas que merodeaban la costa tabasqueña. Su ubicación estratégica lo convirtió en un punto de vigilancia clave en tiempos antiguos.
Hace aproximadamente 25 años, el Cerro de Teodomiro vivió una de sus etapas más activas como atractivo turístico local. En su cima funcionó un restaurante familiar muy concurrido, desde donde visitantes y locales disfrutaban de espectaculares vistas hacia la laguna y el mar.
Este espacio fue escenario de momentos memorables, entre ellos se recuerda la presencia del icónico cantante tabasqueño Chico Che, quien llegó a deleitar a los asistentes con su música, dejando una huella especial en la memoria cultural del lugar.
Actualmente, se encuentra en estado de abandono, aunque sigue siendo considerado un sitio histórico y simbólico para Paraíso. A pesar del deterioro, su valor natural, cultural y turístico permanece intacto, esperando ser redescubierto y rescatado.
Destaca no solo por su altura, por el contraste que ofrece en una región mayormente plana. Desde su punto más alto se pueden apreciar lagunas, flores silvestres, cultivos de coco y tupidos manglares, una vista poco común en la zona costera del Golfo de México.
En 2025, continúa siendo un referente para actividades recreativas y deportivas. Es sede de eventos como la carrera “Circuito de los Alevines”, programada tradicionalmente para el mes de septiembre, que atrae a corredores y visitantes de distintas comunidades.
Es un sitio frecuentado por quienes buscan caminatas cortas, fotografía de paisajes, observación natural y momentos de meditación, aprovechando la tranquilidad del entorno y el contacto directo con la naturaleza.
Geográficamente se localiza a la orilla de la carretera, lo que facilita su acceso. Desde Villahermosa, se puede llegar tomando transporte público hacia el centro de Paraíso y posteriormente trasladarse hasta la comunidad de Las Flores Tercera Sección.
Más allá de su valor físico, posee un misticismo local que forma parte de la narrativa comunitaria. Para muchos habitantes, representa un símbolo de identidad, memoria y pertenencia, ligado al pasado y al presente del municipio.
Redescubrir es una invitación a valorar los tesoros naturales y culturales de Paraíso, Tabasco. Un espacio que merece atención, conservación y proyección como parte del patrimonio histórico y turístico de la región costera.
Fotos de Gustavo Mota





