El poblado de Jahuacapa, perteneciente al municipio de Jalapa, se encuentra profundamente de luto tras el lamentable fallecimiento de Don Rafael Galicia Sánchez, cariñosamente conocido como «Beley», ocurrido el 6 de octubre de 2026. Con 88 años de edad al momento de su partida y una trayectoria de 48 años dedicados a la talla en madera, Don Rafael se consolidó como uno de los personajes más entrañables, respetados y emblemáticos de la región.

Su legado va mucho más allá de su oficio; sus manos prodigiosas transformaban la madera de cedro en pequeños cayucos, bateas a escala y piezas tradicionales que regalaron color, nostalgia y un profundo sentido de pertenencia a todos los habitantes del Edén.
Ingenio, resiliencia y el nacimiento de un gran legado artesanal
La historia de vida de Don Beley es un testimonio vivo de perseverancia ante la adversidad, tras sufrir un accidente laboral mientras trabajaba en un rancho y desempeñarse previamente como cuidador y carnicero, tuvo que agudizar su ingenio para salir adelante y mantener a su familia. La oportunidad llegó cuando la esposa de un presidente municipal le encomendó elaborar unos cayucos sin tener experiencia previa ni el material adecuad con la ayuda de un artesano local que le enseñó los acabados, perfeccionó una técnica que incluía el uso de la azuela gurbia, el machete, el cepillo y la lija, logrando terminar una pieza en tan solo 20 minutos en sus épocas de mayor producción.





Un refugio de historias, amabilidad y tradiciones que perdurarán por siempre
Sentado pacientemente afuera de su casa con su diálisis a cuestas y una actitud siempre dispuesta a la charla, Don Rafael recibía con calidez a vecinos, autoridades y turistas en su pequeño taller adornado con reconocimientos municipales. De sus característicos cayucos de diversos tamaños, elaboraba «selvillas» —pequeños platos prehispánicos donde se colocaban jícaras acompañadas de pan o tortilla tostada—, mientras su familia aprovechaba la corteza restante para plasmar salmos bíblicos e imágenes religiosas.
Hoy Jalapa despide a un verdadero maestro cuyas manos curtidas por el tiempo tejieron los hilos de nuestra memoria colectiva, asegurando que su recuerdo navegue por siempre en el corazón de su pueblo.
Un vacío incalculable en la memoria y el taller de un maestro
La partida de Don Beley deja un vacío incalculable en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de escuchar sus anécdotas y admirar su incansable voluntad de salir adelante a pesar de los obstáculos físicos y de salud. Su taller impregnado del aroma a cedro recién labrado, se convierte hoy en un santuario de memoria e identidad para un pueblo que jamás olvidará el eco de su voz y la magia de sus manos.




