«Lupita» Zagal Oropeza: Raíces, dulzura y tradición en la Sierra
VILLAHERMOSA, TABASCO. –En el corazón de la Subregión de la Sierra, donde la humedad de las montañas nutre una flora vibrante y mística, el municipio de Jalapa ha comenzado a escribir un nuevo capítulo en su historia cultural. Con la mirada puesta en romper una racha de 33 años sin el máximo galardón estatal, la embajadora «Lupita» Zagal Oropeza se prepara para encabezar una delegación que apuesta por la identidad gastronómica, la biodiversidad y el ingenio artesanal como sus cartas fuertes para la Feria Tabasco 2026.

Jalapa, conocida como la «Tierra del Dulce», busca obtener su segunda Flor de Oro, un galardón que el municipio no consigue desde 1993, cuando María Lucila Osorio Andrade obtuvo el título. Hoy, el impacto de su participación radica en la unidad de un pueblo que, al grito de «¡Jalapa quiere Flor!», se ha volcado en apoyo de una representante que combina carisma, preparación profesional y un profundo amor por sus raíces.
Conoce el carro alegórico de Jalapa, ingeniería artesanal: El legado de Miguel Tobilla
La máxima representación del ingenio para el tradicional desfile de carros alegóricos corre a cargo del maestro artesano Miguel Tobilla Jiménez. Reconocido por su trayectoria en estructuras de gran formato —como su aclamada obra«Danza, Pesca y Ofrenda» en la edición anterior—, Tobilla y su equipo ha diseñado una pieza que narra la historia viva del municipio a través de materiales orgánicos y técnicas que resaltan la flora y fauna local.
Anatomía de la obra: Simbolismo y naturaleza
El diseño incluye el lema «Rivera de Arena», es un ecosistema rodante cargado de simbolismo:
- La Figura Principal (El Toloque): Una imponente representación del Toloque (Basiliscus vittatus). Esta lagartija inofensiva y no venenosa es famosa por su capacidad de correr sobre la superficie del agua, en el carro, simboliza la agilidad y la vida silvestre de los manglares y selvas del sureste mexicano.
- Homenaje al Dulce de Joloche: Al centro de la estructura, se rinde tributo a la tradición culinaria nacida en Jahuacapa alrededor de 1919. Un cayuco pintado transporta réplicas del dulce emblemático, cuya pasta de naranja agria o camote es envuelta en la hoja seca del elote (joloche) el diseño incluye las leyendas: «Jalapa donde la vida es dulce» y «Jalapa Rivera de Arena».
- Botánica Curativa (Cundeamor): El carro se inunda con la vivacidad del Cundeamor (Momordica charantia). Esta enredadera silvestre es fundamental en la medicina tradicional de Tabasco para tratar afecciones de la piel y la fiebre, sus frutos anaranjados y flores amarillas aportan el cromatismo vibrante que define la pieza.

El perfil de la esperanza: Guadalupe Zagal Oropeza
A sus 24 años, Lupita Zagal representa la dualidad de la mujer tabasqueña contemporánea: el arraigo a sus raíces y la excelencia académica. Próxima a egresar de la Licenciatura en Contabilidad y Finanzas Públicas, ha sabido equilibrar el rigor de los números con la sensibilidad necesaria para representar a la Sierra.
Hija de Alejandro Zagal Reyes y Geraldine Jiménez Aguilar, la joven embajadora asume su papel con una misión clara: transmitir la vivacidad de los colores y la calidez de su gente. Su participación no es solo una pasarela; es el resultado de un esfuerzo colectivo donde tres familias locales colaboraron directamente con el artesano para trabajar fibras complejas como el junco y el joloche.
Jalapa: Un legado que se renueva
Situada en la zona más montañosa y lluviosa del estado, Jalapa aporta al mosaico cultural de Tabasco una identidad única. El carro alegórico de Miguel Tobilla y su equipo, con la presencia de la embajadora al centro, es un recordatorio de que las tradiciones evolucionan sin perder su esencia, desde el uso medicinal del cundeamor hasta la técnica centenaria del envoltorio de dulce, Jalapa se presenta este 2026 no solo como un competidor, como un guardián de la cultura.
Con la maestría de sus artesanos y la elegancia de su embajadora, la «Tierra del Dulce» llega a la capital del estado lista para demostrar que, en la Rivera de Arena, la historia se escribe con manos de artista y corazón de pueblo.






