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Nostalgia Tabasqueña: La fascinante historia del Capitán Beuló, el barco que pasó de hospital fluvial a restaurante

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La embarcación "Mensajero de la Salud" se encuentra en exhibición en un parque, sirviendo como un recordatorio del papel crucial que jugó en la prestación de atención médica a las comunidades remotas a lo largo del río Grijalva.
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De surcar los caudales de la cuenca del Grijalva y Usumacinta salvando vidas en comunidades aisladas, a convertirse en un emblemático restaurante turístico y hoy reposar como pieza de museo: la memoria viva del «Mensajero de la Salud».

De nave gubernamental a causa social

La historia de las embarcaciones emblemáticas en las aguas de Tabasco guarda pasajes cargados de política, transformación y servicio a la comunidad. Todo comenzó a mediados del siglo XX con la lancha Jahuactal, una nave gubernamental de 51 pies de eslora, 3.5 de manga y 3 de puntal, dotada con un motor Caterpillar de 65 caballos de fuerza.

Nostalgia Tabasqueña: La fascinante historia del Capitán Beuló

Esta embarcación fue construida en los astilleros de la Confederación Platanera y botada el 4 de mayo de 1949 para el uso exclusivo del entonces gobernador Francisco J. Santamaría. Sin embargo, tras fuertes presiones sociales y severas críticas ciudadanas sobre el manejo comercial del plátano en la época, el uso de la nave por parte de la gubernatura llegó a su fin.

Décadas más tarde, la necesidad de llevar asistencia médica a las zonas más recónditas del estado dio un nuevo rumbo a la infraestructura marítima local. Durante el sexenio del presidente Adolfo López Mateos y bajo la gestión del Secretario de Salubridad y Asistencia, el Dr. José Álvarez Amézquita, se impulsó la creación de un proyecto de salud itinerante único en su tipo, construido por la Dirección de Construcciones bajo el mando del ingeniero Luis Coq, el 17 de abril de 1960 se inauguró oficialmente la unidad móvil fluvial bautizada como El Mensajero de la Salud.

Un hospital flotante en las entrañas del trópico

Diseñado para navegar la vasta red hidrológica del sureste mexicano, el Mensajero de la Salud se convirtió en una verdadera bendición para las poblaciones ribereñas de difícil acceso. La embarcación cubría una ruta de más de 587 kilómetros a través de los ríos Grijalva, Usumacinta, del Valle de la Sierra, Tepetitán, San Pedro, Chacamax, la Laguna de Playas de Catazajá, Palizada, y los límites de San Pedro y San Pablo, gracias a esta travesía, el programa benefició a cerca de 220,000 habitantes distribuidos en siete municipios de Tabasco, uno de Chiapas y uno de Campeche, visitando cada localidad dos veces al año con estancias de una semana completa por punto.

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El barco operaba como una clínica de alta eficiencia con un presupuesto anual de $560,000 pesos de la época (equivalente a 45,000 dólares de ese entonces). Su plantilla estaba integrada por un equipo interdisciplinario altamente capacitado:

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  • Personal Médico y Administrativo: Un director epidemiólogo (quien fungía como Jefe del Distrito Sanitario de “Los Ríos”), un auxiliar médico, un dentista, una enfermera de salud pública, un promotor educador higiénico, un técnico en saneamiento, un técnico en rayos X, un técnico de laboratorio, un farmacéutico, cuatro auxiliares de enfermería, un oficial administrativo, dos auxiliares de intendencia y un almacenista.
  • Tripulación de Navegación: Un capitán, un maquinista, un cocinero y dos marineros.
Capitan Beulo

Entre sus principales áreas de atención destacaba la lucha contra la tuberculosis, el control de enfermedades venéreas y parásitos intestinales, la atención maternal e infantil, la salud bucal, la vacunación y la educación en higiene la nave contaba con una farmacia, laboratorio de diagnóstico y una unidad de catastro torácico. El éxito del modelo fue tal que el 25 de enero de 1962 se inauguró una segunda unidad, el Mensajero de la Salud No. II, destinada a atender a las familias del río Hondo en el entonces Territorio de Quintana Roo.

El nacimiento de una leyenda: De sanatorio a restaurante ‘Capitán Beuló’

Con el paso de las décadas y el avance de la red de caminos terrestres en el estado, las funciones médicas del buque fueron reestructurándose. Fue durante el gobierno estatal del Lic. Mario Trujillo García cuando la mítica embarcación fue rehabilitada y rebautizada formalmente como «Capitán Beuló», rindiendo un merecido homenaje al marino que estuvo al frente de sus travesías durante los años de servicio social.

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En esta nueva etapa la nave fue adaptada como un refinado restaurante flotante y atractivo turístico durante varios años, las familias tabasqueñas y los visitantes podían disfrutar de comidas y cenas mientras realizaban recorridos panorámicos sobre el río Grijalva, convirtiéndose en un ícono de la vida social y de la añoranza de la Villahermosa de antaño. A pesar de que tiempo después el barco fue sacado de circulación, su estructura fue preservada y restaurada para la posteridad hoy en día, el Capitán Beuló descansa y se exhibe en las instalaciones del Museo Interactivo Papagayo, donde miles de niños y adultos recuerdan su noble legado histórico.

Años más tarde, el 26 de agosto de 1995, el gobernador Roberto Madrazo Pintado intentó revivir la mística de este servicio entregando dos nuevas unidades fluviales bajo el mismo nombre de Mensajero de la Salud en Balancán y Jonuta; sin embargo ninguna lograría calar tan hondo en la identidad colectiva como el viejo barco del Capitán Beuló, el gigante de acero que transformó la salud y el turismo en las aguas de Tabasco.

Fuente y fotos De Tabasco Soy

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