El Museo de Arte Subterráneo Rafael León guarda esculturas inspiradas en las culturas prehispánicas y representa una de las obras artísticas más sorprendentes de Tabasco
VILLAHERMOSA, Tabasco.- Debajo del intenso movimiento vehicular de la avenida Gregorio Méndez Magaña, a escasos metros de la Secretaría de Educación de Tabasco (SETAB), permanece escondido uno de los secretos mejor guardados de la capital tabasqueña. Entre la maleza, detrás de unas rejas metálicas y cubierto por el paso del tiempo, se encuentra el Museo de Arte Subterráneo Rafael León, una impresionante red de túneles excavados completamente a mano que alberga esculturas monumentales inspiradas en las culturas maya, olmeca, mexica e inca.

Para muchos habitantes de Villahermosa su existencia es completamente desconocida y, quienes han escuchado hablar del sitio, suelen creer erróneamente que se trata de una cueva natural o de un antiguo recinto arqueológico. Sin embargo, la realidad supera cualquier imaginación: este extraordinario espacio fue construido por un solo hombre que dedicó gran parte de su vida a convertir el subsuelo de su hogar en una auténtica obra maestra.


Lejos de tratarse de un descubrimiento arqueológico, el recinto es una creación artística contemporánea concebida por el escultor tabasqueño Rafael León Rueda, quien transformó un terreno común en un complejo escultórico de más de mil 300 metros cuadrados de extensión. El lugar conocido como «La Locura Divina», constituye un proyecto único en México por la manera en que fusiona arte, arquitectura y simbolismo prehispánico dentro de un museo construido completamente bajo tierra.


La visión de un artista que decidió esculpir el corazón de la tierra
La historia de este museo comenzó hace más de dos décadas cuando Rafael León Rueda, apasionado investigador de las civilizaciones mesoamericanas, tomó una decisión que para muchos parecía imposible. Sin recurrir a maquinaria pesada ni a grandes recursos económicos, comenzó a excavar el patio del terreno donde vivía con el propósito de crear un recinto que rindiera homenaje a las culturas que marcaron la historia del continente americano, día tras día, durante cerca de veinte años, retiró toneladas de tierra arcillosa hasta abrir una compleja red de túneles que posteriormente transformó en un espacio lleno de esculturas monumentales.


El proyecto nació después de que su padre realizara numerosos viajes para conocer zonas arqueológicas de México y Centroamérica. Aquellas expediciones despertaron en él el deseo de crear un sitio donde convergieran las expresiones artísticas de las culturas maya, olmeca, azteca e inca, integrando sus símbolos, deidades y conocimientos en un solo espacio subterráneo.
Lo que comenzó como una idea personal terminó convirtiéndose en una obra monumental que sorprendió a especialistas nacionales e internacionales por su complejidad y dimensiones.
Esculturas talladas directamente en los túneles
Una de las características que hacen única a La Locura Divina es la técnica utilizada por Rafael León Rueda, a diferencia de otros escultores, jamás elaboraba bocetos previos ni utilizaba moldes. Después de excavar más de dos metros de profundidad, observaba fotografías de monumentos prehispánicos y comenzaba a marcar las paredes de arcilla con sencillos trazos, posteriormente retiraba cuidadosamente el material hasta que las figuras comenzaban a emerger del propio muro.
El resultado fue una colección de esculturas monumentales que representan personajes como Quetzalcóatl, Tonantzin, el gobernante maya Pakal, de numerosas representaciones inspiradas en las culturas olmeca, maya, mexica e inca. Cada pasillo del museo ofrece una experiencia distinta, donde el visitante tiene la sensación de recorrer un antiguo santuario oculto bajo la ciudad.
Una obra reconocida incluso por artistas europeos
Conforme el museo comenzó a tomar forma, escultores, investigadores y artistas provenientes de distintos países llegaron a Villahermosa para conocer el singular proyecto. Especialistas europeos recorrían los túneles completamente sorprendidos por la magnitud del trabajo realizado por un solo hombre y por la estabilidad de las galerías excavadas en arcilla.
La impresión era tan grande que varios de ellos solicitaron colaborar directamente con el artista durante meses para participar en el tallado de algunas áreas del museo. Fueron precisamente estos visitantes quienes bautizaron el proyecto como «La Locura Divina», una expresión que buscaba resumir el enorme esfuerzo, creatividad y dedicación invertidos en una obra prácticamente imposible de imaginar.
El legado que quedó en silencio
Falleció en abril de 2016 a los 81 años, tras su muerte, la familia expresó su deseo de mantener abierto el museo para preservar el legado del escultor. Sin embargo con el paso de los años la humedad, la falta de mantenimiento, el crecimiento de la vegetación y las condiciones del terreno provocaron que el acceso fuera restringido mediante rejas metálicas por motivos de seguridad.
Una joya cultural que Tabasco no debería perder
Especialistas, promotores culturales y ciudadanos coinciden en que el Museo de Arte Subterráneo Rafael León constituye uno de los patrimonios artísticos contemporáneos más importantes de Tabasco. Mientras miles de vehículos circulan diariamente sobre la avenida Gregorio Méndez sin sospechar lo que existe bajo sus ruedas, «La Locura Divina».
Sus túneles siguen resguardando un universo de esculturas, historia y creatividad que demuestra que los grandes tesoros no siempre se encuentran a la vista; algunos permanecen ocultos bajo tierra, esperando ser redescubiertos antes de que el tiempo termine por borrar una de las obras más extraordinarias que ha dado Tabasco.



