VILLAHERMOSA, TABASCO. — En el corazón del trópico mexicano, donde los ríos, las lagunas y la vegetación exuberante imponen su ritmo cotidiano, la ciudad de Villahermosa resguarda un patrimonio monumental profundamente ligado al elemento líquido. Las fuentes urbanas de la capital tabasqueña no solo funcionan como elementos ornamentales para aminorar el intenso calor urbano; representan verdaderas joyas escultóricas que narran la historia, las tradiciones, la riqueza prehispánica y el dinamismo cotidiano de la entidad.

Gran parte de este legado cobra vida durante la década de los sesenta bajo la visión transformadora del entonces gobernador Carlos Alberto Madrazo Becerra, quien impulsó un ambicioso programa de embellecimiento citadino de la mano de célebres creadores como el escultor Augusto Escobedo.
A lo largo de los principales cruces viales y paseos de la ciudad, monumentos dedicados a la infancia, la pesca, el folclor local y las raíces mesoamericanas continúan siendo puntos de referencia obligados tanto para habitantes como para visitantes. Desde íconos arqueológicos hasta piezas envueltas en entrañables anécdotas de la vida pública local, la red de fuentes de Villahermosa se consolida como una huella viva del arte público y la memoria colectiva del sureste de México.
De las riberas del Grijalva a la escultura: La entrañable historia de la Fuente de Los Niños Traviesos
Conoce las fuentes monumentales
Ubicada estratégicamente en el cruce de las avenidas Paseo Usumacinta y 27 de Febrero, la Fuente de Los Niños Traviesos es una de las piezas de mampostería y herrería más queridas por la ciudadanía. Su origen se remonta a los años sesenta, cuando el gobernador de ese entonces observaba desde el balcón del Palacio de Gobierno a los niños que nadaban y se arrojaban con alegría al río Grijalva desde la ribera de Las Gaviotas, inspirado por esa estampa de la infancia tabasqueña, encargó la obra al escultor Augusto Escobedo, la fuente fue inaugurada oficialmente en 1962 por el presidente de la República, Adolfo López Mateos, en compañía del mandatario estatal.

A pesar de estar catalogada como un monumento artístico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la estructura ha superado múltiples percances a lo largo de las décadas, desde un choque automovilístico en los años ochenta, protestas sociales donde las estatuas fueron cubiertas con pañales en 2004, vandalismo eléctrico, hasta desacertadas intervenciones como cuando se pintó las piezas de negro en 2013, generando la indignación popular. Pese a sufrir robos e intentos de sustracción de sus figuras de bronce, y a los recientes daños materiales reportados por las autoridades municipales en septiembre de 2026 tras un impacto vehicular nocturno, la fuente sigue siendo un símbolo indiscutible de la identidad de la capital.
Homenaje al trabajo y al zapateado: La singular creación de la Fuente de los Pescadores
Inaugurada originalmente el 20 de noviembre de 1964 bajo el nombre de «Fuente Tabasco» en la antigua carretera del Golfo (hoy boulevard Adolfo Ruiz Cortines), la Fuente de los Pescadores combina de manera magistral la labor productiva de las comunidades fluviales con la riqueza folclórica del estado. Diseñada también por Augusto Escobedo, la obra se compone de dos conjuntos visuales: un grupo de trabajadores que tiran con fuerza de una red cargada de peces y una pareja bailando el tradicional zapateado tabasqueño.

La elaboración de la pareja de baile resguarda una singular anécdota, la modelo femenina fue la maestra Rosa del Carmen Dehesa, reconocida por haber ganado en cinco ocasiones el concurso estatal de zapateo. Ante la negativa de sus compañeros habituales por falta de tiempo para viajar a posar, la secretaria del gobernador sugirió invitar a Roberto Campos, un taquígrafo con gran talento para el baile. Tras aceptar la propuesta, ambos artistas posaron juntos para inmortalizar la danza local en bronce, hacia los años 1981 y 1982, con motivo de la construcción de un paso a desnivel en su sede original, la fuente fue reubicada frente al Palacio Municipal en la zona de Tabasco 2000, donde permanece como tributo al esfuerzo y la alegría del pueblo.


Raíces mesoamericanas e identidad urbana: La Fuente Maya y el circuito acuático de Villahermosa
En la confluencia de los paseos La Sierra y Usumacinta se erige la Fuente Maya, originalmente denominada Fuente de las Culturas, concebida en 1961 por los arquitectos Víctor Pastrana Mondragón y Ventura Marín Azcuaga e inaugurada en 1964, esta monumental obra fusionó los conceptos de parque y fuente con una inversión total superior a los 364 mil pesos de la época. La estructura integra fieles reproducciones de piezas arqueológicas mesoamericanas, como un mascarón del Dios Chac de Uxmal, relieves de Palenque y una columna que representa a Quetzalcóatl tomada del Templo de los Guerreros de Chichén Itzá, funcionando como un recordatorio del agua como elemento vital e histórico.

Este rico itinerario de monumentos acuáticos se complementa con otros puntos neurálgicos de la ciudad:
- Fuente de la Diana Cazadora: Imponente referente urbano ubicado sobre la prolongación de la avenida Paseo Usumacinta, en el complejo comercial y residencial de Tabasco 2000.
- Fuente del Chorro: Espectáculo continuo de presión hidráulica situado en la colonia Atasta, en el cruce de las avenidas 27 de Febrero y Gregorio Méndez.
- Fuente El Cayuco: Escultura que rinde homenaje a las embarcaciones tradicionales de madera utilizadas históricamente para navegar los ríos y lagunas de la región.
- Fuentes Danzantes y del Barrio Mágico: Espacios modernos e históricos situados en el Parque Tomás Garrido Canabal junto a la Laguna de las Ilusiones y en el Centro Histórico, ofreciendo un refrescante remanso artístico en medio de la dinámica citadina.
Foto de portada de Ernesto Chacón Robles
Fuente De Tabasco Soy



